martes, 14 de mayo de 2019

PALACIO DE CUERVOS







Estaba cansado y con la expresión de siempre. ¿Cuánto llevaba así, consumiéndose en la certeza del sinsentido de este juego?
Entró al baño, se miró al espejo, y ahí estaba el mismo rostro devolviéndole la mirada; Compañeros inseparables, su reflejo y él, mostrándose entre compasión y burla.
Con precisión en sus movimientos y las manos y después la cara –quería estar presentable para el último acto de la función-.
Vagando sin aliento por su propia mente, cayó al precipicio de su nostalgia, y en esa fría y silenciosa noche, olvidándose de la distancia, decidió convertirse en el fantasma de sus recuerdos, enredándose entre palabras carmesí, nunca se sintió más vivo que cuando ya se le cerraban los ojos y despertaba en su única realidad: la de los muertos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario