martes, 14 de mayo de 2019

ENTONCES, OCURRIÓ...




Avanzaba a través de la noche, en el silencio, la luna lo guiaba a través del solitario camino. Entonces oyo una carcajada dantesca que lo ocupó todo, su piel se erizó. Detuvo el paso y allá a lo lejos, entre mar de árboles pudo adivinar figuras, más que figuras eran sombras irreconocibles, que comenzaban a acercarse, tratando de rodearlo y atraparlo; Consiguió zafarme entre tirones pero aquellas sombras lo siguieron y a la luz de la luna pudo notar que todas se le parecían. Para sobrevivir a aquella pesadilla, golpeo a muchos de sus fantasmas; Ya corriendo en dirección opuesta a lo que en principio era su rumbo, en la lejanía los ecos de risas lo golpeaban junto con el frío viento, hasta que cesaron, entonces supo que ya todos sus miedos habían dejado de seguirlo y al fin pudo recuperar el silencio.

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